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http://hechosdehoy.com/articulo.asp?idarticulo=11314
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LIBRO DE RELATOS |
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Hernán Migoya y su
provocación publicitaria en narrativa |
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Escribe bien y
podría escribir mejor desde su posición en la
literatura entre negra y pop, pero juega a la
provocación de títulos y portadas en sus libros
desactivando su arte de contar. |
Hechos de Hoy / Julia Sáez-Angulo
| 25/1/2007

Escribe bien y podría escribir mejor desde su
posición en la literatura entre negra y pop,
pero juega a la provocación de títulos y
portadas en sus libros desactivando en imagen su
arte de contar.
Da rienda a sus obsesiones freudianas, una
mezcla de enfant terrible, infantilismo
irresponsable y nihilismo de escaparate. Ante su
libro Putas es poco Migoya se confiesa
romántico por tener una visión desencantada del
mundo, pero no se para en barreras al titular
con desprecio y poner en su portada a una mujer,
pin up con un ojo morado (él posó
travestido).
Lo mismo que en éste, hizo en su anterior libro
de relatos románticos titulado Todas putas,
que convocó la polémica. Quizás Migoya no se ha
enterado de la afirmación de André
Bretón de que el escándalo ha muerto,
aunque haya un eco mínimo de gente sensible que
le sirve en bandeja la polémica; quizás la que
debe endurecer su sensibilidad leyendo sus
textos. Los italianos, pueblo sabio, tienen un
dicho: "No juegues con lo santo sin con los
soldaditos de plomo", máxime cuando hay sangre
por medio.
Hernán Migoya (Ponferrada, 1971) se confiesa que
seria más violento si no tuviera la escritura
como tabla de salvación. La escritura le calma y
le centra en el sistema, pero ahí quedan sus
polémicos títulos y portadas que reflejan una
misoginia encubierta o un arte de llamada
publicitaria ante el colectivo que más lee, el
de las mujeres. El libro lo presentó
Javier Ponce, editor de Martínez Roca y
en el acto estuvo presente el académico
Antonio Muñoz Molina.
Poco le importa a Mingoya que el número de
mujeres muerta al año por malos tratos sea
superior al del terrorismo; el colectivo
femenino aguanta golpes sobre sus costillas y
sobre su rostro como muestra el ojo amoratado de
la portada –una indignidad por parte del autor y
la editorial. Más peligroso sería hacerlo con
colectivos más activos como el islámico, el
judío o el de emigrantes. Esto último además
sería políticamente incorrecto, con lo que el
autor correría serio peligro. Las mujeres
aguantan mejor, aunque no tengamos sentido del
humor para estas chanzas pseudo-románticas a la
vista. Somos el sparring perfecto. ¡Ánimo!
La mujeres motivo de vida y obra
"Las mujeres son motivo de mi vida y de mi
obra", alegó Migoya. Toda la excusa de Migoya es
que hay mujeres a las que les gusta que les
pegues, le va la marcha y hay que darles caña.
Lo patológico de lo particular lo toma como una
premisa general y todos tan sonrientes y
contentos. "Puta y feliz. Me pegan y me gusta.
No hay que imponer otras mentiras. Hay demasiada
sutileza en una relación de pareja", alegó el
autor en la presentación de tono ambiguo y
confuso entre serio y ligero.
Más acertado estuvo Migoya cuando habló de su
preferencia del relato sobre la novela, de sus
lecturas de Milan Kundera y
sobre todo sobre los autores de la novela negra
como Dashiel Hammet o
Himes entre otros. "Me gusta lo afilado
que puede ser un relato cuando avanza directo
como el rebote de un canto en la tierra, algo
que es más difícil de conseguir en la novela
donde casi siempre se encuentra un relleno".
Hernán Migoya reside en Barcelona y es guionista
de comics. Como guionista de cine ha escrito la
película Escalofrío, de Isidro Ortiz.
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