Cabecera de HernánMigoya.com
  ir a Home
ir a Migoyadas ir a blog: La parada del monstruo ir a noticias ir a obras ir a prensa ir a galeria ir a bio ir a Migoya recomienda ir a contacto ir a enlaces
 
Enlace original: http://www.auxmagazine.com/discursos/txt_24/lee2.htm
 
 
 
HERNÁN MIGOYA........................................................................................
 
Un regreso con rencor
 
En 2003, su libro de relatos 'Todas putas' casi le costó el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales a Zaplana, que acabó alabando su retirada del mercado. Ahora, vuelve con una segunda parte y, para que quede claro que aquella polémica le provocó "mucho asco", lo titula 'Putas es poco'

 

 

Año 2003. Se publica el libro de relatos 'Todas putas'. 100% material de ficción. Uno de los cuentos está protagonizado por un violador que se enorgullece de serlo. La obra pasa desapercibida pero, poco después, su editora, Miriam Tey, es nombrada directora del Instituto de la Mujer... 'Todas putas' se convierte en el talón de Aquiles del Gobierno del PP y todo el mundo parece olvidarse de que se trata de un libro de ficción. La oposición socialista exige la destitución de Tey por haber editado "un libro denigrante para la mujer, que hace apología de la violación", la Red de Organizaciones Feministas contra la Violencia de Género pide la dimisión del entonces ministro de Asuntos Sociales, Eduardo Zaplana, se amenaza al autor con encausamientos criminales y hasta se clama por la prohibición del libro. La presión es tal que la editorial lo retira del mercado en una decisión alabada, paradójicamente, hasta por el propio Zaplana.

"Vivimos en un país donde el cómic satírico 'Hitler SS' está prohibido pero se puede adquirir 'Mi lucha', de Hitler. Yo me compré una edición de un conocido nazi en El Corte Inglés; posibilidad que me parece cojonuda, ojo, sólo constato lo ridículo de esa paradoja", reflexina su autor, Hernán Migoya, cuatro años después de aquel revuelo. Ahora, ha vuelto con una nueva colección de relatos siguiendo la estela, en temática y estilo, del 'Todas putas'. Y, por si había alguna duda de que aquella polémica le provocó, "primero mucho miedo; luego mucho asco", se toma la revancha y lo titula 'Putas es poco'. Sin embargo, las reacciones esta vez le han permitido, "por fin, sentirme comprendido". (Por cierto, 'Todas putas' puede comprarse hoy en cualquier librería por 14 euros. Incluso existe una edición de bolsillo por 6,50)
¿Cuál dirías que es el nexo de unión que da coherencia a 'Putas es poco' como colección de relatos?
Si 'Todas putas' trataba sobre el desamor o de experiencias sexo-sentimentales que dejaban un amargo sabor de boca, 'Putas es poco' trata sobre el post-desamor: la soledad que queda luego y que en la madurez te lleva a tener que elegir entre la autodestrucción o el conformismo. Esa decisión, que nos vemos obligados a tomar con rabia, es la que provoca la expresión airada del título: "¡Cagoendiós, me habéis/he jodido la vida con vuestra/nuestra hipocresía y encima pretendéis que sonría!".

Te sigues decantando por el relato, ¿lo prefieres a la novela?
Sí, es simple cuestión de temperamento. Un día algo me engancha por dentro y elucubro en trance hasta sentirme listo para sentarme: y ahí lo vomito todo. El cuento es ideal para ese método. Lo de aplicar una rutina diaria durante meses me cuesta mucho: antes de sentarme tengo que tener lo que escribo ya en la cabeza.

En tus relatos, se exploran algunos rincones oscuros de los hombres: violencia, crueldad...
Yo soy incapaz de hacerle daño a nadie, pero tengo que desahogarme. Así que mato en mis obras, para no ir a la cárcel. Hablo de la hipocresía, de la incoherencia que soporta todo individuo decidido a vivir en sociedad y que intenta conciliar pulsiones que le vencen o, en el peor de los casos, que domina. Si son rincones oscuros, son los míos. De hecho, para mí buscar sexo no es patético. Y lo mismo con la violencia: es una necesidad. No tenía conciencia de que eran rasgos tan oscuros. O igual es que los escritores de ahora viven poco y se asustan de todo. O son mejores personas que yo.

¿Estás de acuerdo en lo de que el arte debe ser amoral?
Sí, porque la única obligación que debe cumplir es ser libre de la sociedad que lo genera, e incluso del artista. Debe aspirar a surgir libre de premeditaciones. Y de intenciones morales, en un sentido u otro. Ojo: si yo describo un acto de sexo con una menor, debo hacerlo sin escandalizarme o subrayarlo como narrador, porque ese posicionamiento premeditado delataría de qué sociedad provengo, una que ahora demoniza el sexo con menores.

Como lector y espectador, ¿crees que en ficción todo vale?
No pondría ningún límite. Me interesa más el arte que las muertes que pueda provocar.

¿Qué piensas del feminismo?, ¿y de la nueva Ley de Igualdad recién aprobada?

Yo no discrimino a la mujer con respecto del hombre: los dos me parecen igual de despreciables. Respeto a las feministas, porque al menos ellas parecen sinceramente convencidas de las gilipolleces que dicen. La paridad es conseguir la igualdad de derechos de facto por el camino equivocado: marginando a la gente por su sexo. Queremos que las mujeres sean iguales, entonces les otorgamos unos privilegios para que lo consigan: les regalamos puestos en el Parlamento como si les abriéramos la puerta para que pasaran, como galantes protectores: "Usted primero, señorita". Un hombre sigue siendo sólo un hombre; pero una mujer es representante de todo un género y, por tanto, intocable. Incluso desde el arte.

¿Qué fue lo que más te sorprendió de la polémica de 'Todas putas'?
Lo peor fue ver a otros escritores justificando la prohibición del libro. ¡Escritores atacando la libertad de creación! Luego comprendí que lo hicieron siguiendo las instrucciones de los medios donde trabajaban. Justo al revés de los que sí me defendieron: lo hicieron incluso en contra de las consignas de medios donde escribían. Debo mi pequeña victoria a Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina, Mario Vargas Llosa, Quim Monzó… Nunca les estaré suficientemente agradecido.

A toro pasado, ¿no crees que te benefició? ¿qué quizá 'Putas es poco' no habría sido posible sin aquello?
Naturalmente, me benefició. Vendo veinte veces más que si no hubiera pasado y gozo de un estatus mayor que casi todos los escritores de mi generación. El título 'Putas es poco' también lo elegí porque sabía que la prensa se lanzaría a hablar del libro. Y ha funcionado. Qué curioso, ¿no? Texto de Germán Castañeda. Fotografía de David Campos.

'Putas es poco', de Hernán Migoya, está editado por Martínez Roca. Tiene 284 páginas y cuesta 18 euros.

  txt > germán castañeda